Acciones ordinarias y beneficios extraordinarios es un libro que cumple 59 años desde su primera edición. Para que nos ubiquemos señalar que, durante muchos años, este libro ha formado parte de la bibliografía en la clases sobre inversión en la Stanford’s Graduate School of Business. Y, como no, la mejor de las referencias, Warren Buffet dijo que durante años este libro fue la base de su filosofía inversora (como para no tenerlo cerca).

La edición que he leído es una actualización del famoso libro de Philip Fisher realizada por su hijo Kenneth (de similar éxito profesional y también referente literario financiero) quien nos pone en la piel de su padre en el primer prefacio y, en especial, en la introducción con un pequeño viaje sobre su vida y pensamientos.

De cuantos maestros he podido conocer común en todos es la dedicación y el estudio. En este caso, una vez más, todo es siempre fruto de la lectura, el estudio y el análisis. El resultado es el método, en este caso: los 15 puntos que ayudan a decidir si invertir o no en una compañía.

Tengan en cuenta que los silencios y las preguntas no escritas son también claves.. Estos 15 puntos no sólo son un buen manual para el inversor sino también un manual para el buen gobierno corporativo.

Muchos de esos puntos pueden parecer obvios pero quizás por que lo son los omitimos a la hora de hacer los  deberes sobre en qué compañía invertir. Como pudiera serlo el preguntar a la competencia y a los clientes de una empresa sobre el proceso de ventas de la misma o, también, la importancia de las buenas relaciones laborales.

Acciones ordinarias (para abreviar) es “un libro que está pensado para ser leído varias veces y cuya utilidad no acaba con la última página”. Con el único fin de convertir el oficio en arte. Así haré

Por cierto, el apéndice es de incalculable valor.

Las 12 citas que destaco son:

  1. Aprender lleva tiempo
  2. La clave: centrarse en los clientes, los competidores y los proveedores
  3. ¿Qué es lo que están haciendo ya ustedes que la competencia no hace?
  4. Necesidad de tener paciencia si se desean sacar grandes rendimientos de una inversión
  5. Naturaleza inherentemente engañosa de la bolsa. Hacer lo que hace todo el mundo en cada momento y, por lo tanto, lo que se tiene la tentación irresistible de hacer, a menudo es lo último que hay que hacer
  6. Visite cinco empresas de un mismo sector, hágales preguntas inteligentes sobre los puntos fuertes y flacos de las otras cuatro, y nueve de cada diez veces obtendrá un análisis sorprendentemente detallado de las cinco.
  7. Sin venta no hay supervivencia
  8. La repetición de estas ventas a una clientela satisfecha es el primer parámetro del éxito
  9. El primer paso para analizar los beneficios es estudiar el margen de beneficio de una empresa; es decir, determinar el número de céntimos de cada dólar de ventas que se traduce en beneficios de explotación
  10. si desde arriba de todo hasta abajo, a cada nivel de ejecutivos no se le da la autoridad real para desarrollar sus responsabilidades de la manera más ingeniosa y eficiente d ella que cada individuo sea capaz, el talento ejecutivo acaba apreciándose a los animales sanos que han sido enjaulados desde pequeños y que no han podido hacer ejercicio. No desarrollan sus facultades porque, sencillamente, no se les da la oportunidad de utilizarlas.
  11. El inversor hará bien en excluir a cualquier empresa que deniegue u oculte las malas noticias
  12. A mis clientes les repito una y otra vez que cuando adquiero algo para ellos, no han de juzgar los resultados en un mes ni en un año, sino que han de concederme un periodo de tres años.
Philip A. Fisher

Philip A. Fisher

(fuente: Wikipedia)

Fue un inversor estadounidense, más conocido por ser el autor del libro Acciones ordinarias y beneficios extraordinarios: Common Stocks and Uncommon Profits, una guía de inversión que continúa imprimiéndose desde que se publicó por primera vez en 1958. Fisher estudió en la Universidad de Stanford. Su empresa, Fisher & Co, se fundó en 1931.1

Es considerado un pionero en la técnica de la inversión en crecimiento.2 Morningstar llegó a decir que era “uno de los grandes inversores de todos los tiempos”.

En su libro Common Stocks and Uncommon Profits, comenta que el mejor momento para vender una acción es “prácticamente nunca”. Su inversión más famosa fue la compra de acciones de Motorola en 1955, cuando esta compañía era fabricante de radios, y que mantuvo hasta su muerte