“¿Qué están haciendo Ustedes que la competencia no hace?” – Philip A. Fisher

Competir noble verbo que aúna esfuerzo, sacrificio, mejoría y superación que, aplicado a los negocios, debiera también incluir mejora sensible del entorno por que, en caso contrario, ¿para qué compites? ¿Para llevarte un trozo del pastel y nada más? Si es así, tus días tienen la fecha de caducidad predefinida.

En el sector financiero muchos son los que se están lanzado a competir con la banca pretendiendo, vagamente, desplazarla de su cuota de mercado. Es así porque, al final, en el fondo, toda fintech que se precie, especialmente las de pago, precisan un banco detrás que les ayude a operar con una o varias cuentas y con sus transacciones. Otrora resulta complicado.

De este modo, la banca cede el espacio que no ha sabido o querido trabajar como es la relación con los clientes para  que sean las fintech quienes con su conocimiento del usuario provean el servicio. Así, el usuario está contento pues gana en reducción de costes y en comodidad, agilidad y velocidad en su transacción. Las fintech ganan dinero como proveedores de servicios. Y, como bien señala mi amigo Nacho, la banca mejora su ROI (retorno sobre la inversión). Todo en uno. ¿Qué más queremos?

Pero el banco siempre está y, a buen seguro, siempre estará. ¿Dejarían su dinero a un algoritmo? No me refiero a la gestión del mismo que pueden hacer perfectamente, como bien señala Martín Huete, los gestores automatizados. Me refiero a depositar dinero y a su custodia.

Cierto es que la amenaza sobre el dinero físico es cada vez mayor y que, más temprano que tarde, nuestro único dinero será virtual (punto tratado en “Sociedad sin efectivo“) pero, mientras tanto, ¿con quién estamos más seguros?

Como veremos a continuación, ya hay alguna propuesta al respecto. Son los denominados Challenger Banks y en ellos descansa el futuro.

Hace unos días, Rodrigo García de la Cruz (Ceo de Finnovating, Vicepresidente de la Asociación Española de FinTech e Insurtech y Director del Programa Directivo en Innovación y Tecnología Financiera en el IEB) presentó el III Ranking Anual Competidores del sector financiero que realizan en el IEB (Instituto de Estudios Bursátiles).

Previo a continuar, felicito a los responsables del estudio por la calidad y claridad del mismo. Es un estudio muy completo en donde se desgrana todo lo que conforma este universo fintech y en donde se describen a los actores del mismo.

Este ranking, como podemos ver en la imagen de la izquierda, distingue 3 categorías de competidores, a saber: Bigtech, Fintech y NeoBanks, quienes, obviamente, están llamados a ser la auténtica amenaza de los bancos (aunque recordemos: hasta la fecha cualquier nuevo banco ha precisado de la licencia de uno de los bancos clásicos para poder operar -cualquiera se enfrenta a la marabunta regulatoria-).

Como bien señalan en el estudio, las bigtech cada día tienen mayor apetito por ampliar sus líneas de negocio aprovechando su gran imagen de marca, así como sus capacidades en cuanto a recursos tecnológicos y financieros. Por su parte, en el nuevo ecosistema FinTech diariamente aparecen innovadoras startups que proponen nuevas soluciones materializadas en productos y servicios digitales más fáciles, baratos y rápidos de utilizar.

En último lugar, los NeoBanks  o nuevos bancos digitales que tienen como objetivo dar respuesta a las inquietudes y necesidades de los consumidores. Aun siendo diferentes entre sí, cuentan con ciertas similitudes en cuanto a la experiencia del usuario, la personalización de su oferta, la simplicidad, la transparencia y los menores costes asociados. En todos ellos el uso de tecnología puntera es un denominador común. Existen dos corrientes en los nuevos bancos digitales, los “Neo-banks” y los “Challenger-banks”.

Tal y como señalan en el estudio los NeoBanks no cuentan con licencia bancaria y necesitan partners para poder desarrollar su actividad. No así los Challenger-banks que, parece ahora sí, están llamados a ser la auténtica disrupción pues disponen de licencia bancaria (o dispondrán) por lo que pueden ofrecer, sin depender de nadie, una experiencia bancaria completa.

En la imagen de la derecha podemos observar los actores más destacados de estas modalidades ordenados por volumen de inversión.

De entre ellos, el primero Atom Bank obtuvo su licencia bancaria del Banco de Inglaterra (cuesta ver que el actual Banco de España pueda hacer lo propio).

El principal argumento de Atom Bank es “We’re building this bank for you. We’ll learn and adapt to you, celebrating your individuality in every way. Your logo, your name, your colours (yes really!). Atom, uniquely yours.”

Esto es: estamos construyendo este banco para tí. Aprendemos de y nos adaptamos a ti, celebrando tu individualidad en todos los sentidos. Tu logo, tu nombre tus colores. Atom, singularmente suyo. Y BBVA es accionista de dicho banco.

Habrá que analizar cómo lo hacen pero, a simple vista, la propuesta es muy atractiva. Ofrecen todos los servicios que cualquier banco ofrece.

Brillante, emocionante y sí un banco que, efectivamente, se adapte a la persona, a su ciclo de vida, sus circunstancias, de forma constante, ese será el disruptivo auténtico.

Muy de acuerdo con Patricia Botín, presidenta del Grupo Santander: el futuro ya no es lo que era. Afortunadamente.

 

Imagen de la entrada de pixbox