Le dije a Mario Draghi que podía sentirse orgulloso; que podía atribuir al diseño de su política el 50% de los resultados de un partido nuevo y exitoso en Alemania” – Wolfgang Schäuble, ministro de finanzas de Alemania

Con los votos hemos topado. Y con Alemania. Más lo segundo que lo primero pues ¿se imaginan, con todos mis respetos, al ministro Luis de Guindos elevando a pública tal manifestación? ¿Sería noticia? ¿Tendría algún impacto sobre el BCE? ¿Se sentiría Mario Draghi señalado?

Es la diferencia entre rendir o no pleitesía. Así, cuando uno ha de rendirla corre el riesgo de perder los favores y, por lo tanto, la queja no aflora. Sin embargo, cuando eres libre de toda subordinación entonces sí, puedes exigir. Y, entre nosotros, Alemania goza de esa libertad.

Estaremos o no a favor del (mal) llamado austericidio. Que, en primer lugar, nunca fue tal (prueba de ello es el déficit que arrastramos) y que, por otro lado, es una llamada a la sensatez: cuando las deudas se comen los ingresos deben recortarse aquellas y lo mejor es empezar por recortar los excesos. Lo malo es que, en nuestro país, en su lugar, han recortado necesidades mientras seguimos con un injustificable gasto político que, además, no tiene los vises de menguar.

 A las quejas del ministro Schäuble se han sumado algunos ejecutivos alemanes quienes han interpuesto una demanda contra el Banco Central Europeo (BCE) y sus políticas monetarias ante el Tribunal Constitucional de su país quien, a su vez, la ha admitido a trámite.

En dicha demanda señalan que el BCE se ha excedido en su mandato al comprar deuda pública indiscriminadamente y al querer hacer lo propio con la deuda corporativa. Hay que reconocer que el juego de balances que propone el BCE casi huele mal. ¿Acaso Ustedes comprarían deuda pública de nuestras Comunidades Autónomas? ¿O de algunas de las autopistas que hay en nuestro territorio? Con la deuda privada parece que va a pasar lo mismo: el BCE comprando préstamos dudosos de empresas no muy rentables a fin de sanear balances.

Uno de los firmantes de la demanda, Markus Kerber, argumenta que el BCE actúa “de manera arbitraria y por lo tanto pierde la proporcionalidad, un principio que está recogido en el estado de derecho y consagrado en el artículo 20 de la Carta Magna de Alemania”. Por este motivo, califican al organismo como “dictador soberano”. Razón no le falta.

Por si fuera poco, ahorradores y jubilados alemanes también han manifestado su malestar por las políticas de tipos negativos y las consecuencias que éstas tienen para sus depósitos, seguros de vida y de jubilación. A este respecto, Markus Söder, ministro de Finanzas de la región de Baviera, dijo “La política de interés cero es un ataque a los activos de millones de alemanes, que han colocado su dinero en cuentas de ahorros y en seguros de vida”.

Así que pintan bastos para Dragui y un nuevo rumbo se avecina en Europa.

La mala noticia es el sobreendeudamiento existente (recordemos que la deuda pública española representa el 100% del PIB) y que cualquier subida de tipos a estos niveles puede resultar catastrófica para algunos países que deberán aplicar políticas aún más drásticas que las empleadas en estos últimos tiempos. Así que no se extrañen si lo que vivimos en los próximos meses es una nueva subida de impuestos pues, en nuestro país, no se sabe hacer otra cosa para arreglar los desaguisados políticos.

Los votos han despertado a Alemania y Dragui a pasado de ser intocable a estar señalado.

¿Es la señal que todos esperábamos?

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