The tax man’s taken all my dough – And left me in this stately home – Lazing on a sunny afternoon – And I can’t sail my yacht – He’s taken everything I got – All I’ve got’s this sunny afternoon” – Extracto de la canción “Sunny Afternoon” del grupo “The Kinks

Como ya vimos en “Los impuestos como aliados“, la política tributaria resulta fundamental para el ahorro y la inversión. Una bajada de los impuestos aumenta en la misma proporción la renta disponible y, con dinero el bolsillo, consumimos más y ahorramos más. La reforma fiscal ya ha tomado forma y su borrador está a punto de iniciar los trámites para su aprobación. No esperen consensos, son imposibles. Al menos, en este país. No sea que el planificar entre todos nos haga caminar juntos y conseguir más y mejor educación y más y mejor desarrollo.

Como es obvio, no analizaremos la reforma en base a los artículos publicados como consecuencia de la misma. Lo haremos en base al Anteproyecto de Ley publicado en la web del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas y cuyo enlace les dejo aquí. Les invito a su lectura así como invito al legislador a encontrar modos más cómodos de redacción pues las leyes no deben comprenderlas quienes las redactan sino a quienes van dirigidas.

Previo a analizar la reforma es necesario que nos acordemos de la prerrogativa que el sr. Montoro dio a los componentes de la comisión de expertos que presidió Manuel Lagares: la recaudación tributaria no se toca. Por lo tanto, les anuncio, que si hay rebaja fiscal será poca y, la que haya, será compensada por la subida en otra partida o por el decremento o supresión de las deducciones. Dicha prerrogativa la encontramos en la “Exposición de Motivos” del Anteproyecto: “[…] Ahora bien, al mismo tiempo se adoptan otras medidas de signo contrario, suprimiéndose incentivos fiscales que reducían significativamente la base imponible del impuesto […]”.

Donde los asesores financieros podemos incidir más es en la base liquidable del ahorro (es decir, en donde están sus inversiones en renta fija, sus fondos de inversión, sus acciones de Telefónica,…). El Anteproyecto incluye cambios significativos, a saber:

  • La antigüedad deja de ser un grado. Se suprime la diferencia en la tributación para las ganancias generadas en menos de un año o superior al mismo. Hasta ahora, las primeras iban al marginal. Medida impulsada por Europa que perseguía (con cierto romanticismo) acabar con la especulación en los mercados de valores. A partir del año que viene cualquier ganancia se genere en el periodo que se genere tributará en base a la escala determinada. Que también se modifica. Además, se suprimen los coeficientes de abatimiento que beneficiaban a la tributación de los activos adquiridos con anterioridad al 31 de diciembre de 1994 y que permitían rebajar la parte que debía tributar de la ganancia acumulada hasta el 20 de enero de 2006.
  • La escala de retención pasa de ser del 23% al 27% a ir desde el 19% al 23%.
  • Permite la compensación entre rendimientos del capital mobiliario (renta fija) y ganancias y pérdidas patrimoniales (acciones)
  • Suprimen la exención por dividendos. Tributarán desde el primer euro.
  • Disminuyen a 8.000€ el máximo anual a aportar en el plan de pensiones
  • Creación de una cuenta depósito o seguro con exención siempre cuando:
    • podamos recuperar, como mínimo, el 85% del capital invertido
    • estemos 5 años con la inversión
    • aportación máxima anual: 5.000€ al año.

Bueno, salvo por el manifiesto dirigismo, va amaneciendo. Parece que habrá mayor posibilidad de mejorar las rentas disponibles y, con ello, mejorar la eficiencia fiscal. ¿Porqué dirigismo? Porque ya basta en decirnos dónde poner el dinero para conseguir mejor trato fiscal. Lo que importa es fomentar el ahorro a largo plazo y la inversión. El dónde nos toca a nosotros elegirlo.  A los asesores financieros en base al perfil inversor de nuestros clientes, a sus necesidades, recursos y objetivos.

Los ingresos fiscales mejorarían aumentando el porcentaje de rentas altas. Igualando a la baja no se recauda. Ninguna sociedad ha mejorado ingresos fiscales redistribuyendo la miseria, sino aumentando las oportunidades para prosperar y enriquecerse“. – Daniel Lacalle