Esta vez es distinto: ocho siglos de necedad financiera es un libro de alto valor divulgativo en el que sus autores, Carmen M. Reinhart y Kenneth S. Rogoff, nos enseñan cómo, a pesar de cuanto nos puedan explicar, la situación financiera actual no es, en absoluto, diferente a las anteriores vividas. Lo que sí se mantiene constante es la tozudez humana por no aprender.

Para repasar ocho siglos de historia el libro cita numerosas fuentes bibliográficas y estadísticas que constituyen buenas referencias bibliográficas para el lector. Sorprende la afirmación que hacen al respecto de la práctica inexistencia de series estadísticas al respecto de la deuda pública.

Si bien a veces deben recurrir a tecnicismos para la exposición de las teorías, “Esta vez es distinto” es de fácil lectura.

En él podemos entender cómo afecta los distintos tipos de deuda al desarrollo de una economía y como el uso de la inflación y la devaluación de las monedas por parte de los gobiernos es una constante para acometer el pago de las mismas.

Dispone de una parte central en el que se desarrolla todo el contenido histórico y divulgativo y unos apéndices en los que se muestran las diferentes series temporales de deudas por países y periodos.

A destacar, literalmente, en qué consiste la esencia del síndrome de “esta vez es distinto”: Se basa en la firme creencia de que una crisis financiera es algo que le sucede a otras personas en otros países en otras épocas: las crisis no nos afectan a nosotros, aquí y ahora. Estamos haciendo bien las cosas, somos más inteligentes, hemos aprendido de los errores del pasado. Las viejas reglas de la valuación financiera han caído en desuso. La actual bonanza, a diferencia de aquellas que precedieron a los catastróficos colapsos del pasado, está construida sobre bases firmes, reformas estructurales, innovación tecnológica y buenas políticas. ¿Les resulta familiar?

Las 10 citas que destaco del libro son:

  1. Una excesiva acumulación de deuda por lo general conlleva riesgos estructurales más grandes de lo que podría pensarse en medio de un boom financiero. Las inyecciones de capital pueden hacer creer que un gobierno está logrando un gran crecimiento económico, cuando no es así. Si el sector privado se da un festín de empréstitos, los precios de la vivienda y las acciones pueden dispararse muy por encima de cualquier nivel sostenible a largo plazo y hacer que los bancos parezcan más estables y redituables de lo que son en realidad. En particular, cuando la deuda es a corto plazo y necesita refinanciarse constantemente.
  2. Las crisis bancarias conducen a un abrupto descenso del ingreso fiscal, así como a aumentos significativos en el gasto público (a veces rayando en el despilfarro). En promedio, la deuda pública se incrementa 86% en los tres años que siguen a una crisis bancaria. Estas repercusiones fiscales indirectas son pues mucho más grandes que los costos habituales de los rescates bancarios.
  3. La teoría económica explica que es precisamente la naturaleza volátil de la confianza, incluida su dependencia de la expectativa de la gente sobre eventos futuros, lo que hace tan difícil predecir el momento de una crisis de deuda.
  4. No es una sorpresa que las degradaciones (monetarias) hayan sido frecuentes y a gran escala sobre todo en épocas de guerra, cuando una reducción drástica en el contenido de plata de una moneda podía ofrecerle a los monarcas la fuente más importante de financiamiento.
  5. Sin duda los acreedores son cómplices del síndrome de “esta vez es distinto”.
  6. La depreciación monetaria está al servicio de la inflación.
  7. La norma dicta que un país deudor no debería deshacerse de sus exclusivos tesoros nacionales a fin de saldar sus deudas.
  8. Las crisis bancarias en un país pueden causar una perdida de confianza en países vecinos o similares a medida que los acreedores descubren problemas comunes.
  9. Los organismos internacionales pueden desempeñar una función importante en la reducción de riesgos, en primer lugar promoviendo una mayor transparencia en el manejo de la información, y en segundo lugar haciendo valer regulaciones en materia de apalancamiento.
  10. La tecnología ha cambiado, la estatura de los seres humanos ha cambiado y las modas han cambiado. Si embargo, la habilidad de los gobiernos y los inversionistas para autoengañarse una y otra vez provocando ataques de euforia por lo general terminan en lágrimas, parece seguir siendo una constante.
Carmen M. Reinhart

Carmen M. Reinhart

Web personal: http://www.carmenreinhart.com/

Licenciatura en Economía en 1975 por la Universidad Internacional de Florida  y Doctorada por Columbia en 1988.

Trabajó en Bear Stearns, en el departamento de investigaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y como profesora en la Universidad de Maryland y la Universidad de Harvard, para luego volver al FMI entre 2001 y 2003.

Ha sido durante varios años profesora de Economía y directora del Centro para la Economía Internacional de la Universidad de Maryland e investigadora del National Bureau of Economic Research. Es la “Dennis Weatherstone Senior Fellow” del Instituto Peterson. También es miembro de varias organizaciones y comités, incluyendo el Consejo de Relaciones Exteriores.

Ha publicado numerosos artículos, sobre todo en la American Economic Review, Journal of Political Economy y Quarterly Journal of Economics. Sus temas favoritos son los flujos internacionales de capital, inflación, tipos de cambio y en especial, las crisis bancarias y financieras.

Kenneth S. Rogoff

Kenneth S. Rogoff

Licenciatura y maestría en economía summa cum laude por la Universidad de Yale en 1975 y PhD por el Massachusetts Institute of Technology.

Execonomista jefe del FMI y actual profesor de economía y política pública en la Universidad de Harvard.