2030. Ese es el año en el, según KPMG, podremos tener la banca que merecemos.

Una banca que va un paso más allá a la descrita en los artículos de este blog sobre el fenómeno fintech pero que aúna los diferentes conceptos tratados: se ajusta al ciclo vital, a los eventos de gastos extraordinarios que obligan a re-equilibrar la planificación y estrategias de las finanzas personales… en suma, aúna ciclo vital, perfil de riesgo y características personales.

Obviamente hasta llegar a ese punto quedan muchas cosas por hacer y, sin duda, la nueva realidad que traerá MiFID II supondrá el definitivo empuje para que esa banca por, para y hacia el cliente sea real.

La aplicación de la tecnología cognitiva es vital para el sector fintech. Que el algoritmo reconozca y procese tu evolución personal en cuanto a edad con todas las circunstancias vitales que la conforman es fundamental para entender y gestionar los gastos así como para conseguir las distintas metas financieras.

Las conexiones necesarias son múltiples para poder procesar, por ejemplo, la compra de un producto para un regalo. Empieza con conectar Amazon a tu plataforma bancaria así como otros ecommerce… o, a lo mejor, será Amazon tu banco.

Sea como fuere, esta aproximación ya me gusta. Esto sí es disruptivo. EVA sí representa la evolución necesaria para la relación entre el sector financiero y sus clientes. El resto, lo que ha salido hasta ahora, son commodities que se irán uniendo para conformar la disrupción que sí representará EVA.