“Rotura o interrupción brusca.” – disrupción según RAE

Los bancos centrales son el mejor aliado de las FinTech. Al menos de aquellas que facilitan pagos y transacciones, las que prestan dinero y de las que permiten operar con divisas (que, en suma, representan casi el 100% del ecosistema fintech).

La paulatina desaparición del dinero en efectivo (para su mayor y mejor trazabilidad), la refundación del modelo de negocio a la que se ve obligada la banca por las políticas monetarias y las exigencias regulatorias en cuanto a solvencia y riesgos provocan que o el sector financiero se digitaliza, entre otros para abaratar procesos, o tendrán que cerrar si el entorno no cambia.

Y, en esto, las FinTech tienen mucho ganado. Tal y como reconocen BBVA Research en su informe “Situación Banca” (publicado el pasado mes de junio) en donde afirman que estas empresas mejoran los procesos en los que los participantes tradicionales son poco eficientes, y ofrecen servicios ágiles, flexibles y simples.

Para BBVA Research, las FinTech se aprovechan de los vacíos legales que les permiten ofrecer nuevas propuestas de valor con menos limitaciones regulatorias.

En el mismo podemos leer como la transición a la economía digital provoca cambios profundos en la vida diaria de las personas y la economía en su conjunto. Los servicios financieros no son una excepción y surgen nuevas respuestas a las exigencias de los consumidores que suponen una amenaza a los participantes tradicionales, pero también nuevas oportunidades.

Así como la introducción de nuevas tecnologías digitales puede mejorar la experiencia del cliente y cambiar la manera en que se tramitan estas operaciones, al tiempo que reducen los posibles riesgos.

Mientras tanto, en ese ejercicio de malabar en el que está la banca. En Europa hemos asistido en los últimos años una mayor concentración del sector que ha provocado cierre de oficinas y reducción del número de empleados (tal y como podemos observar en el gráfico: fuente ECB) con el fin de poder mantener el margen del negocio.

No es de desmerecer que,  a pesar de todo estos procesos, la banca española es la más eficiente en términos de RoE (return on equity), es decir, los recursos propios necesarios para obtener beneficios.(Fuente de la imagen: ECB)

No veo otra posibilidad que la de aflorar las sinergias que ya se producen hoy entre la banca y las FinTech pues, al final, la gran mayoría de éstas precisan a una entidad financiera para operar.

La mayor y mejor experiencia que proveen las FinTech así como la gestión de los datos para el control dinámico de los riesgos son de gran utilidad para la banca en materias como concesión de crédito e inversión.

Los beneficios de las sinergias entre Fintech y banca son enormes comenzando, por lo único que importa, que es la mejora del cliente en todos los sentidos. La auténtica disrupción es llevarlas a cabo.

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