Hagas lo que hagas, hazlo bien, para que vuelvan y además traigan a sus amigos” – Walt Disney

“Fintech: reinventando la banca” es el título de un más que interesante estudio elaborado por la Asociación EFMA (dedicada a promover la innovación en el sector financiero tanto bancario como asegurador) en cuyo prefacio podemos leer que mucha de la banca tradicional se siente amenazada por la irrupción de las fintech en los servicios financieros.

Goldman Sachs ha valorado en $USD 4,7 billones la porción de negocio que les puede arrebatar a la banca las fintech. Como para que no estén preocupados.

Antes de proseguir creo vital incidir en algo que defiendo desde hace mucho: la banca hace mal en desviar la atención hacia donde no toca. Las fintech no han iniciado nada y no son competencia. La revolución es del consumidor de banca. Que harto del trato que no recibe decide buscar soluciones mediante vías que sí le son fiables. De esas necesidades, mejor dicho de querer atender esas necesidades surgen las fintech pues, al final, la tecnología lo que sí hace es adaptarse a las necesidades de sus usuarios.

 El impacto Fintech, hoy

En el siguiente gráfico podemos observar como las start-ups se están focalizando en el negocio bancario tradicional impactando sobre la totalidad de servicios que la banca presta y siendo claramente disruptivos con el modelo de negocio tradicional.

La china Mybank (respaldada por Alibaba) empezó en junio de 2015 con un capital superior a los $US 500 millones es un buen ejemplo del por qué las entidades financieras debieran preocuparse.

Destaca el estudio a Reino Unido por haber mucho capital riesgo respaldando a empresas dedicadas a la banca-móvil que están a punto de obtener la licencia para implementarse. De entre ellos, incide en Jason Bates, cofundador de Mondo, quien afirma que están a punto de conseguir crear la mejor cuenta corriente digital del mundo basada en (¿se lo imaginan?) una organización orientada al cliente. No existe nada más, es la base.

Y esta base, hasta ahora, estaba en manos de la banca con toda la información con respecto a nosotros, nuestras familias, nuestro hábitos de consumo, etcétera. ¿Y qué han hecho con ella? Así que ya no es una cuestión sólo de innovación y de acercamiento. Lo es, sobretodo, de confianza.

La mayoría de las start-ups que han decido entrar en el sector financiero lo han hecho ofreciendo soluciones y alternativas a los medios de pagos y transferencias tradicionales. Como veremos en el siguiente gráfico, la banca reconoce como buena parte de esta parte de su negocio se va a desviar hacia soluciones tecnológicas de pago P2P y hacia los mobile wallets.

Impacto esperado de las start-ups

El rol de las fintech: ¿competidores o aliados?

Tal y como señalé en “Fintech: con o sin los bancos” la afirmación que en su día hizo Víctor Marranz, director de Estrategia de Santander, al respecto de la entrada de Google, Amazon, Apple o Facebook en el sector financiero en que aseveró necesitamos no sólo defendernos sino saltar a su negocio y hacerlo mejor que ellos me parece del todo errático. Es imposible. Es una batalla perdida.

Lo que sí debieran hacer es tender puentes para que la aproximación al cliente sea más efectiva.

En el estudio también señalan a la confianza de los consumidores como el principal objetivo a recuperar por parte de la banca. De entre las entidades encuestadas en el estudio hay diferencia de posiciones con respecto a tener como aliadas a las fintech a tenerlas como proveedores. Obviamente, prefieren tenerlas como partners. Esto es así porque no han entendido nada del momento en el que nos encontramos. Parece que ahora con los tipos cero están entendiendo que deben virar su modelo de negocio. El margen no es la solución. ¿Quizás será la mejor experiencia del cliente la mejor vía para mejorar la rentabilidad? ¿Quizás ya lo era?

Actitud frente a cómo relacionarse con las fintech

Y, a continuación, las áreas en las que esperan se establezcan mayores sinergias en el futuro.

Colaboración futura

Conclusión

La banca tradicional anda terriblemente perdida en cuanto a qué ofrecer y, sobre todo, cómo. Continúan haciendo lo mismo sólo que intentando mejorar cómo lo presentan. Pero eso no es un cambio y, por lo tanto, los resultados no serán diferentes.

Ahora la competencia no está dentro de su sector y ya no quedan Cajas por cerrar y, lo más importante, sus clientes ya no sólo acuden a ellos ni para financiarse ni para hacer transacciones ni siquiera para asesorarse.

Y esto es sólo el principio. Fintech no ha hecho más que empezar. Nos queda aún mucho por caminar.

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