En un mundo tan cambiante, acostumbramos a buscar rentabilidad a corto plazo, de manera rápida, muchas veces no miramos las características de nuestras inversiones ni los riesgos que estamos tomando, los cuales podrían ser superiores a los que estamos dispuestos a afrontar.

Una forma de diferenciar entre inversiones en renta variable más o menos arriesgadas sería invertir en fondos Growth o fondos Value. Pero antes de hablar de ello tenemos que entender cómo se calcula el valor de cualquier inversión.

El valor de una inversión es la previsión de los ingresos o flujos que generará esta inversión valorado a fecha de hoy y teniendo en cuenta para ello, el interés que obtendríamos con una inversión alternativa.

Es decir, si una inversión alternativa nos rindiera 4% descontaremos los flujos esperados a esa tasa hasta el momento actual. Y la suma de estos flujos descontados nos dará el valor que tiene la inversión en este momento.

A partir de aquí en base a los  ingresos, beneficios y flujo de caja empezaremos a valorar si una empresa puede considerarse como Growth o Value.

Fondos Growth

Como bien indica la palabra, los fondos Growth son fondos que buscan empresas de Crecimiento, empresas que su potencial de crecimiento es mayor a la media de las demás del mercado. Por supuesto se mira como la empresa gestiona sus ganancias, si las reinvierte en proyectos de expansión o si reparte dividendos entre sus accionistas. Es importante medir cual es la capacidad de la empresa para seguir creando valor.

Un ejemplo claro de este tipo de empresas son las empresas del sector tecnológico. Muchas de ellas tienen un gran potencial de crecimiento, pero su ciclo de vida suele ser más corto, ya que el mercado presenta novedades a muy corto plazo provocando que lo nuevo se convierta en obsoleto muy rápidamente.

Por eso los gestores deben tener cuidado si se apuesta por una empresa de este tipo, se corre el riesgo que una curva de crecimiento acelerada provoque una entrada en fase de saturación rápidamente (última fase del ciclo económico de una empresa: 1. Embrionaria, 2. Crecimiento, 3. Maduración, 4. Saturación o declive) y nos quedemos sin la rentabilidad esperada. Es muy importante analizar bien el negocio, el sector y la manera de gestionar la compañía para asegurarse que las empresas saben y son capaces de reaccionar a los cambios con rapidez.

Por supuesto, este trabajo lo dejamos en manos de expertos  y solo escogemos un fondo de estas características que nos ofrezca nuestro asesor financiero.

Los fondos Growth suelen ser fondos más sensibles a las subidas y bajadas del mercado y por lo tanto esto conlleva un mayor riesgo de pérdidas.

Fondos Value

Por otro lado están los fondos Value, o fondos Valor. Este tipo de inversión la solemos asociar a Warren Buffet, (discípulo de Benjamin Graham, el “padre” del Value Investing) quién aplica esta filosofía en su fondo Berkshire Hathaway y con el que ha obtenido brillantes rentabilidades en las últimas décadas.

Este tipo de inversión selecciona las empresas que:

– Han sido y son capaces de crear valor  y generar ganancias.

– Están  bien gestionadas; su actividad se centra en lo que realmente saben hacer, hacen buen uso de sus ganancias y tienen una cantidad de deuda prudente.

– Gozan de una posición dominante en el mercado, ya sea porque son marcas destacadas o empresas únicas.

– Los negocios de este tipo de compañías deben ser simples y fáciles de entender por el inversionista.

– Están baratas porque el mercado no ha puesto el foco en ellas o por caídas de precio debidas a motivos psicológicos. Deben cotizar con un descuento importante que permita adquirirlas con margen de seguridad suficiente que nos proteja de caídas debidas a riesgos imprevistos.

Aun cumpliendo con todas estas características, no todos los gestores son Warren Buffet y no todos los fondos cumplen con las expectativas. Este tipo de inversión conlleva una dificultad intrínseca y es que valorar justamente no esta al alcance de todos. La información pública no siempre es interpretada de la misma manera ni la capacidad de analizarla, por eso una misma compañía puede estar valorada diferente según el gestor.

Lo que para uno es caro para otro puede ser barato y comprando por encima de precio, aunque cumpla todos los demás requisitos, ni obtendremos la rentabilidad esperada ni tendremos el margen de seguridad que nos cubra de futuras caídas.

Las empresas Value serían empresas de sectores más defensivos como Procter & Gamble o Starbucks, quienes tienen posiciones dominantes en su sector y gozan de una buena gestión interna, consiguiendo crear valor constantemente. Por eso este tipo de fondos acostumbran a ser menos sensibles a los movimientos de los mercados ya que no generan tantas dudas entre los inversores. Eso los hace ser menos arriesgados que los fondos Growth.

Aún así estamos hablando de dos fórmulas muy complejas que incluso los mejores profesionales pueden cometer errores. No son inversiones prudentes por lo que  los inversores conservadores deberían abstenerse de ellas.

Imagen de la entrada via es.123rf.com