Si son usuarios de gimnasio o practican el jogging con frecuencia, no vayan corriendo a su tienda de deportes favorita a buscar un bote de “hidratos de metano” como complemento vitamínico o como sustituto de las famosas barritas energéticas. Allí no los encontraran. Tendrán que bajar a las profundas aguas abisales para encontrarlos. Y no les proporcionarán exactamente un complemento nutricional. No. Es, probablemente, la energía que mueva el mundo de aquí a unos años, pero créanme: ¡resulta bastante peligroso para el consumo humano!

Por temas profesionales me encuentro en pleno desarrollo de un proyecto vinculado con la energía, más en concreto con el sector gasista. Ello te obliga a adaptarte al lenguaje del sector. Acabas aprendiendo palabras como GNL, GLP, GNV, CTL o gas de esquisto; más conocido por su técnica de extracción: fracking.

Mi sentido profesional me lleva a conocer en profundidad el proyecto en el que me implico y éste, casualmente, ha coincidido en el tiempo con la publicación del libro: La Madre de todas las batallas de nuestro admirado Daniel Lacalle, experto mundial en el sector y de cuya lectura uno disfruta por sus razonamientos perspicaces y su facilidad de transmisión del conocimiento, incluso en en temas tan técnicos como es el caso.

Como les decía, los hidratos de metano son probablemente el hallazgo más importante en el sector energético en las últimas décadas y serán, sin duda, una fuente inagotable de energía para los próximos siglos. Se calcula que hay más energía en hidratos de metanos que en todo el petróleo, carbón y gas del mundo sumados. Podemos decir que hemos encontrado “El Dorado“.

No me extenderé en este punto porque es meramente introductorio de lo que les quería exponer. Pueden encontrar magníficos artículos al respecto en la red. Por ejemplo aquí o aquí . He utilizado esta entradilla para poder hablarles de los mercados eficientes.

En bolsa hay 2 bandos básicamente antagónicos: unos defienden que los gráficos lo reflejan todo y otros, que la clave está en los fundamentales de las empresas. Aquí cada uno (como en política o el fútbol) verán la película según el cristal de sus gafas. No soy yo quién para defender o atacar una u otra teoría ya que, al final, es una discusión tan antigua como aquella de qué fue primero: ¿la gallina o el huevo?. ¿Reflejan los gráficos los hechos acontecidos y descuentan expectativas o en función de las bases de la compañía se reflejan a posteriori los acontecimientos en la cotización bursátil? Respuestas para todos los gustos. Lo que es cierto es que al final el mercado encuentra el equilibrio entre la oferta y la demanda. Se hace eficiente.

Miren el siguiente gráfico del S&P desde 1900:

DJ desde 1900

Analicen sólo de pasada que refleja el gráfico: la Primera guerra mundial, los felices años 20, la crisis del 29, la Segunda guerra mundial, crisis del petróleo de los setenta, el default de Rusia, las puntocom o la crisis financiera actual, entre otros de cientos de acontecimientos. ¿Y que han hecho los mercados? Ajustar la oferta a la demanda. Y continuar su senda.

¿Por qué les introducía el sector energético? Pues porque es un claro ejemplo de mercado eficiente. No hace falta remontarse a tiempos pretéritos. Miren la evolución del barril de Brent en los últimos meses:

Evolución del Brent

Evolución del Brent. Fuente : Expansión

En los últimos 7 años el mercado ha tenido 2 grandes convulsiones: una al inicio de la crisis y otra en los últimos 6 meses. Una caída brutal en ambos casos, pero de origen bien diferente. De una manera simplista podríamos decir que una viene por parte de la demanda y la última, por parte de la oferta. Pero en ambos casos el mercado irá a buscar su punto de equilibrio donde ambas coincidan y se encuentren relativamente cómodas.

Ha sido una constante oír que el petróleo era finito. Que en no se que año nos íbamos a quedar sin reservas. Hoy esto ya está sobradamente demostrado que no es así (sobre todo ha venido por la eficiencia en el consumo y esto daría para una entrada por si solo). Pero es que además hoy en día hay suficientes alternativas competitivas para sustituir el petróleo por energías de nueva generación que, en busca de la eficiencia de mercado., han mejorado las técnicas de extracción hasta hacerlas altamente competitivas. Arrastrando a su vez a que el crudo tenga que reducir su precio para poder ser competitivo y así ajustar oferta y demanda. Eficiencia.

Solo este efecto se calcula que transmitirá 1,5 billones de dólares de los países productores a los consumidores. Creando a su vez efectos en cascada: aquellos países que acumularon deuda en base a un crudo por encima de 100$ están en grave peligro de default. O aquellas empresas que no eran eficientes (por ejemplo suena insistentemente la petrolera brasileña Petrobás) e igualmente basaron sus estructuras de balance en un petróleo a precios altos, probablemente acaben o desaparecidas o bien absorbidas por aquellas que si han sido más eficientes.

Pero no sólo se equilibra por el lado malo. Además de la transmisión de riqueza del productor al consumidor hay otros beneficiarios de precios bajos: desde los Hub de almacenamiento hasta las refinerías que ven como de un plumazo pueden aumentar notablemente sus márgenes, anteriormente presionados por unos precios muy elevados de su materia prima. Estas, en épocas de precios bajos, acaparan reservas para la siguiente fase del ciclo.

Imaginen lo que ocurrirá cuando de aquí a unos años las técnicas extractivas de los hidratos de metano sean lo suficientemente competitivas como para empujar a la búsqueda de un nuevo equilibrio entre la oferta y la demanda. Siendo de nuevo los consumidores los beneficiados de los mercados eficientes.

Sólo las economías intervenidas o monopolísticas crean distorsiones que benefician a la oferta por encima de la demanda. Corregirlas es abrirlas a la competencia del mercado. Pero eso, para nuestra desgracia, a algunos les parece que es el demonio con patas. A pesar de que los ejemplos contrarios son muestras de donde se acaba cuando se interviene el mercado.

Sean felices.