Evitar los impuestos es el único esfuerzo intelectual que tiene recompensa“. – Keynes

Otra vez más la promesa de no subir impuestos se ha quedado en aguas de borrajas. Lo mejor es que nadie nos creímos que no lo iban a hacer. Más bien la duda era por dónde iban a romper su promesa esta vez. Al menos así iba a ser con los ciudadanos (incluyo las pequeñas y medianas empresas) pero no así para los amigos del gobierno, aquellos que les permiten subsistir: la banca.

En cuanto al votante de a pie, en esta ocasión el castigo se lo han llevado las empresas y el ataque es en varios frentes. Según indica la nota de prensa del Consejo de Ministros no se toca el tipo societario (que se mantiene en el 25%) pero sí las deducciones que, para el caso, es lo mismo. Una vez más jugando a los trileros de guante blanco.

Así, suprimen la exención por dividendos; limitan la aplicación de la compensación de las bases imponibles negativas para empresas con cifras de negocio ente 20 y 60 millones y superior a 60 con un 50 % y un 25 % respectivamente; y, que esto debe ser poco menos que inconstitucional, establecen un nuevo límite del 50 % para la aplicación de deducciones por doble imposición para empresas con importe neto de la cifra de negocios superior a 20 millones de euros.

Es decir, las empresas que pagan impuestos fuera también lo harán en su país, España. Por si fuera poco, y por el afán recaudatorio esta medida entraré en vigor en este 2016. Encima creeremos que todo esto es para beneficiar el empleo, el crecimiento y cubrir el llamado estado del bienestar. Lo que están consiguiendo es que las empresas se piensen y mucho cuánta inversión van a destinar a nuestro país.

Esto viene acompañado de otras tantas medidas que afectan al IVA y a los aplazamientos y fraccionamientos de los distintos impuestos. Como supondrán no hay ventajas. Debe recaudarse ya y evitar cualquier medida que dilate esto.

En el lado contrario, está el gobierno para los amigos. Contextualizo. El trío del gobierno y el grupo mixto en la Comisión de Fomento ha pedido al Gobierno (a ellos mismos) que apruebe cuanto antes un nuevo Plan Estatal de Vivienda 2018-2021 que promueva el alquiler de pisos desocupados.

La medida es especialmente buena pues tiene como prioridad destinarlas a las familias vulnerables. Para que los propietarios  de las viviendas accedan la contrapartida es gozar de incentivos fiscales. Y aquí es donde hemos pinchado hueso: según la tasadora Tinsa, las entidades financieras copan más del 80% del stock de pisos vacíos.

Así que la banca, como siempre, gana. Con esta medida obtienen unas ganancias garantizadas por el Estado y el beneficio fiscal compensa que los arrendamientos deban ser bajos.

Olé: premio por un negocio que no es el propio. Mucho me temo que las fintech en esto no pueden competir.

Ojalá los incentivos fiscales fueran iguales para todos. Cuánto y tanto queda por hacer en nuestro país.

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