The Commission has exceeded its powers and interfered with national tax sovereignty” – Departamento de Finanzas de Irlanda

Irlanda dijo basta. Hartos de escuchar como favorecen a las multinacionales con su sistema impositivo, el pasado lunes 19 de diciembre decidieron hacer pública una misiva bajo el título”Apple State Aid” en la que afirman que la Comisión Europea desconoce la normativa fiscal irlandesa así como que faltó a la verdad en las acusaciones, que actuó de manera imparcial y, lo más importante, que se extralimitó en sus competencias e interfirió en la soberanía fiscal nacional.

Esta es la respuesta formal de la isla al documento en el que la Comisión Europea acusó a Irlanda de dar un trato de favor a Apple del que, según este organismo europeo, no disfrutan otras empresas. Así, afirman que le permitió pagar a la multinacional americana solo un 1% de sus beneficios en Europa en 2003, cantidad que se fue reduciendo hasta un mínimo 0,005 en 2014, por lo que exige al gobierno irlandés que reclame el pago de 13.000 millones de euros a la compañía de la manzana (cifra que alcanzaría los 19.000 millones de euros pues debería sumarse intereses y sanciones).

Irlanda le pide a la Comisión que conozca su normativa y dice que actúa al amparo de lo establecido en la sección 25 de la Ley de Consolidación de Impuestos de 1997. De este modo, y de acuerdo con el principio de territorialidad, aplicaron impuestos sobre los beneficios atribuibles a la sucursal y no sobre los beneficios  generados por la empresa en suelo distinto al irlandés.

La batalla está servida e Irlanda se planta ante Bruselas.

Los terceros en discordia, Apple, decidieron publicar una carta firmada por Tim Cook, el CEO de la compañía, y dirigida a sus clientes, en la que entre otras señala lo siguiente: “Steve Jobs sabía que para atender a sus clientes europeos necesitaba una base allí. Así, en octubre de 1980, Apple abrió una fábrica en Cork (Irlanda) con 60 empleados […]. Hoy damos empleo a casi 6.000 personas en toda Irlanda […] Durante todo este tiempo hemos recibido el asesoramiento de las autoridades tributarias irlandesas para cumplir de forma correcta con su normativa fiscal […] La Comisión Europea ha iniciado una campaña para reescribir la historia de Apple en Europa, ignorar las leyes fiscales de Irlanda y de paso cambiar radicalmente el sistema internacional en materia tributaria […] El dictamen de la Comisión no tiene precedentes y sus implicaciones son graves y de gran calado […] Lo que propone en realidad es sustituir las leyes fiscales irlandesas por otra versión, la que la Comisión opina que debería haber sido Los impuestos de las empresas multinacionales son una cuestión compleja, pero hay un principio universalmente aceptado: los beneficios de una empresa deben tributar en el país donde crean su valor. Apple, Irlanda y Estados Unidos están de acuerdo en este punto […] La decisión se centra obviamente en Apple, pero su efecto más profundo y perjudicial se notará en las inversiones y la creación de empleo en Europa. Si la teoría de la Comisión se llevara a la práctica, todas las empresas de Irlanda y del resto de Europa correrían el riesgo de estar sometidas al pago de impuestos dictados por leyes que nunca han existido”.

Según los cálculos realizados por Apple, los impuestos que la Comisión pretende aplicar se elevarían al 40%. Efectivamente, esto ahuyentaría a todas las empresas, incluso las europeas, de establecerse en ningún Estado miembro. La economía de Irlanda está impulsada por exportaciones de alrededor de mil multinacionales que dan empleo al 5 por ciento de la mano de obra y generan casi una cuarta parte de la producción económica nacional. 

De entre estas multinacionales, Apple es el mayor empleador privado de la segunda ciudad más grande de Irlanda, Cork, con una plantilla superior a los 5.500 trabajadores y que los economistas estiman que esto inyecta a la economía irlandesa alrededor de 16 mil millones de euros anuales en salarios, impuestos e inversiones. Vamos a perseguirles.

La Comisión Europea ha solicitado a los socios europeos que reclamen los impuestos impagados. Todos a una decididos a presionar a quienes pueden sacar del atolladero de empleo a países como el nuestro. 

Uno de los efectos que ha tenido esta actitud confiscatoria es que McDonald’s decidiera trasladar su sede de Luxemburgo a Inglaterra en donde Theresa May ha prometido un tipo del 15% a las empresas que se domicilien allí. Chapeau. Europa está haciendo bueno el Brexit.

Es una auténtica lástima que Europa entienda desleal la competencia fiscal a la baja que propone el sistema irlandés. ¿Por qué los ciudadanos clamamos al cielo porque les suban los impuestos en lugar de pedir que nos lo bajen a nosotros?

Es desolador que, en esta débil Unión Europea, pretendan legislar sobre cada uno de nuestros movimientos cuando la soberanía, en temas como el fiscal, pertenece a cada uno de los países que la integramos. Es triste que los ciudadanos creamos que con más impuestos recaudados recibiremos más.

La solidaridad se combate con creación de empleo y crecimiento económico para que los que tienen puedan tener y puedan contribuir al esfuerzo impositivo del resto.

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