Europa está extremadamente enferma y debe empezar a tratar sus problemas de forma extremadamente rápida, o de lo contrario puede haber un accidente” – David Folkerts-Landau, economista jefe de Deutsche Bank

La liquidez vuelve a salvar a la banca. Y digo vuelve porque no hay nada nuevo en el horizonte. Las palabras que ha pronunciado David Folkerts-Landau son, como mucho, una actualización de otras pronunciadas por Chuck Prince en 2007.

Así, el 8 de julio de ese año, el por entonces consejero delegado de Citigroup afirmó lo siguiente en una entrevista para el Financial Times: “cuando la música pare, en términos de liquidez, las cosas se complicarán. Pero mientras la música siga sonando, hay que levantarse y bailar. Nosotros todavía estamos bailando“.

Continuó afirmando que, dado el exceso de liquidez existente en esas fechas obligaba, para que un evento pudiera afectar tenía éste que ser mucho más disruptivo aquellos a los que estaban acostumbrados y que, cuando éste se produjera, el problema sería que la liquidez buscaría otras alternativas.

Algunos dirán que no podemos comparar épocas y que la crisis financiera de entonces está superada en la actualidad. Afirmarán, con razón, que el balance de las entidades financieras está más saneado hoy que entonces. No en vano se han beneficiado de los más de 521,9 billones de euros en liquidez inyectados en el sistema por el Banco Central Europeo que, por si fuera poco, los acompañó de otros 950,3 billones para sus distintos programas de compras de activos (fuente de los datos: ECB Economic Bulletin, Issue 4 / 2016).

Las entidades, por su parte, también han hecho y mucho por sanear sus balances bien con ampliaciones de capital bien repartiendo dividendos en acciones.

No obstante, en el fondo, seguimos con el axioma de Prince y, con el Brexit, con el afloramiento de la crisis bancaria italiana y sus préstamos de dudoso cobro, nos hemos dado cuenta que precisamos aún mayor liquidez para seguir bailando. En esta ocasión, y según David Folkerts-Landau, el problema de hoy de la banca europea se llama 150.000 millones adicionales de liquidez (ver artículo).

Y lo dice quien trabaja en el banco que centra hoy todas las miradas del sector (como Lehman en su momento). Así, el Deutsche Bank tiene un grave problema de endeudamiento que algunos cifran en 40 veces su capital. De nuevo, un problema de liquidez que, con las actuales condiciones de mercado, parece difícil resolver.

A continuación, les muestro dos gráficos: el primero de ellos el de la evolución del banco alemán y el segundo corresponde a la evolución del sector financiero en los principales índices bursátiles mundiales.

Así, la situación para la banca es casi límite. Ajustar las exigencias regulatorias de capital de Basilea III en un entorno de tipos negativos está poniendo en jaque al sector.

Estamos asistiendo al inicio de un largo proceso de refundación bancaria protagonizada por la digitalización de procesos y, por la consecuente obligación (junto a la imposibilidad de generar margen comercial) del cierre de oficinas bancarias y, por lo tanto, los consecuentes despidos.

En España este proceso lo inició Santander el pasado marzo anunciando un plan de recorte consistente en el cierre de 450 oficinas y la reducción de 1.380 puestos de trabajo. Le siguieron Unicaja y CaixaBank quienes anunciaron el inminente cierre de 975 sucursales los primeros y mínimo de 260 y máximo de 310 la segunda.

Los excesos de hoy no son más que una continuación del pasado y una clara señal que la burbuja financiera lejos de menguar ha adquirido mayores dimensiones.

Las célebres palabras que pronunció Chuck Prince adquieren hoy, de nuevo, significado.

La suerte del sector financiero es que el Banco Central Europeo va a seguir inyectando liquidez. La que haga falta. A pesar que eso impida la subida de tipos en el medio plazo y que, por un lado, la banca deba continuar variando su modelo de negocio y que, por otro lado, los mercados continúen inestables e intervenidos.

Hay que seguir bailando pero que alguien cambie la música.

Imagen de Nikolay Kutrikov