El miedo es el enemigo de la lógica“. – Frank Sinatra

La nueva normalidad es el sentido común y esto es lo que solicitó John C. Williams, Presidente y CEO de la Reserva Federal del Banco de San Francisco, que se aplicara en el discurso que pronunció en el foro económico de Jackson Hole.

En su speech enfatizó qué responsabilidades son atribuibles a la política monetaria y cuáles no. Así destacó como las principales funciones la cantidad de dinero circulante en el mercado y los tipos de interés al cual se presta. Especifica como espacios fuera de actuación de las políticas monetarias las siguientes: impuestos, gasto y deuda o déficit.

Estos últimos competen en exclusiva a los gobiernos y a sus legislaciones quienes son los responsables de llevar la economía a la dirección del crecimiento incluyendo medidas como realizar inversiones de largo plazo en capital humano y físico mediante la educación y las infraestructuras.

Como hemos venido repitiendo en este blog, John C Williams aduce que no hay motivo para retrasar la subida de tipos pues los objetivos principales ya se han cumplido y la economía americana presenta fortaleza doméstica: el gasto en consumo es fuerte, el mercado laboral está yendo a buen ritmo y el balance de los hogares está mejorando.

Así que, tal y como señala el sr. Williams, esperar a cumplir los objetivos numéricos exactos en cuanto a datos de empleo e inflación puede ser contraproducente para la economía. Mientras los datos sean buenas la política monetaria debe acompañarlos y debe aceptarse, por contra, que el ritmo de generación de empleo sea de 80.000 puestos al mes y no los 186.000 mensuales que se han dado durante este 2016.

Esta es la nueva normalidad. La que debe imperar. Aceptar cómo son las cosas y actuar en base a las mismas. Cabe señalar que los datos de empleo americanos incluyen a todos los mayores de 16 años, esto es, tienen en cuanta a personas que no están trabajando ni siquiera buscándolo por razones obvias: unos son los que aún están estudiando y otros los jubilados.

En el mismo encuentro, Janet Yellen, Presidenta de la FED, dejó algunas frases que deberían ir acompañadas de un examen de responsabilidad. Así, en su discurso, realizó las siguientes afirmaciones: “una de las lecciones de la crisis es que nuestras herramientas pre-crisis fueron inadecuadas para hacer frente a las distintas circunstancias económicas a las que nos hemos enfrentado” […] “El panorama económico es incierto y la política monetaria no sigue un curso preestablecido“.

Proyectada la evolución de los tipos a dos años vista, mostró cómo, según estadísticas privadas y gubernamentales, pueden moverse en un amplio rango  y encontrarse, con un 70% de probabilidades, en 2017 entre el 0% y el 3’25% y entre el 0% y el 4’5% en 2018. Janet Yellen argumentó las diferencias de rango aduciendo a que las políticas monetarias deben adaptarse a la economía y que ésta está sujeta a momentos de shocks que hacen que no evolucione como se había previsto.

Así que tengan cuidado aquellos que estén solicitando préstamos en estos días y tengan previsto el escenario con dichas subidas de tipos. No sea que la alegría de hoy se convierta en pánico mañana.

En línea con su homólogo europeo Mario Draghi, Yellen insta a los gobiernos a que contribuyan a la mejora económica con políticas fiscales pues éstas “han desempeñado tradicionalmente un papel importante en el tratamiento de las crisis económicas graves“.

La nueva normalidad que reclamaba John C. Williams parece difícil que se produzca pues Janet Yellen ha reconocido que, después de haber actuado de manera tan agresiva en los mercados con sus famosos programas expansivos de compras de activos, las subidas de tipos podrían dañar seriamente los balances de los bancos centrales cuando debieran vender los mimos. Así como también reconoce la burbuja que pueda producirse.

Si a este panorama en que los bancos centrales reconocen lo “inadecuado” de sus políticas pero que, sin embargo, insiste en buscar nuevas medidas en el mismo sentido le sumamos nuestra situación política (en donde la nueva normalidad es el bucle electoral) el resultado es permanencia en la volatilidad. Este es el único activo a gestionar mediante el control del riesgo y la diversificación.

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