No hay límites” – Mario Draghi

La comparecencia de hoy de Mario Draghi podría haber pasado desapercibida si no fuera por una pequeña variación en su política monetaria. Previo a mencionarla creo importante enmarcar el contexto en el cual se produce. Y poco o nada tiene que ver con Trump.

Desde que Draghi decidiera intervenir en el mercado con algo más que con palabras siempre lo hizo solicitando a los gobiernos de los estados miembros que le acompañaran mediante estímulos fiscales e inversión en infraestructuras. Los primeros con el claro objetivo que más dinero en manos de ciudadanos y empresas darían como resultado más consumo y más capital para generar empleo e inversiones en innovación.

Como ya sabemos, en todos estos años de angustiosa crisis, los gobiernos, con el nuestro a la cabeza, no han hecho nada en este sentido. No contentos con ello, rechazaron el último plan propuesto por la Comisión Europea de consistente en una expansión fiscal de 50.000 millones. Medida que Draghi aplaudió y que… Alemania, de nuevo, tumbó.

Alemania afirma que el elevado endeudamiento de la zona euro impide una política fiscal expansiva que, por otro lado, junto a la monetaria, está sirviendo a los países con más deuda para refinanciarla a costes cero y pagarla mediante inflación. De ahí el rechazo germano.

Así, con el país que preside Merkel en pleno desafío a los poderes que consideran extralimitados del Consejo Europeo y del Banco Central Europeo (BCE) que preside Draghi, llegamos hoy a la comparecencia de este último.

¿Resultado? En lugar de concluir el programa el próximo mes de marzo tal y como estaba previsto y repetido en sendas comparecencias, Draghi decide alargarlo “hasta finales de diciembre de 2017, o más allá, si es necesario, y en todo caso hasta que el Consejo de Gobierno vea un ajuste sostenido en el camino de la inflación consistente con su objetivo de inflación”.

Eso sí, a partir del mes de abril del próximo año el programa comprará activos por importe de 60.000 millones en lugar de los 80.000 millones actuales.

Por lo tanto, la guerra está servida. Veremos como respira ahora Alemania cuyas últimas declaraciones han sido de calificar como desproporcionada la política monetaria de Draghi (me sumo) y han afirmado que “vista la evolución de la macroeconomía, tanto la expansión cuantitativa practicada por el BCE y los tipos de interés mínimos correspondientes no son adecuados ni para la zona euro ni para Alemania”.

No olvidemos que, tal y como vimos en un artículo anterior, es precisamente en Alemania en donde unos ciudadanos han interpuesto una demanda a Mario Draghi por la grave afectación que tiene en sus ahorros las políticas de tipos de interés cero o negativos impulsados por el mandatario del BCE.

La soledad de Mario Draghi en Europa es cada vez mayor.

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