Esta semana estamos viviendo un galimatías de padre y señor mío a propósito de la Oferta Pública de Venta del 49% de la compañía AENA. Como la finalidad de este blog es intentar poner algo de luz sobre aquellas noticias financieras que, a nuestro juicio, merecen una reflexión más pausada, (siempre con la modestia de no creernos que sabemos más que nadie, simplemente intentamos adecuar nuestros conocimientos sobre finanzas a un lenguaje menos técnico para que pueda interpretarse por los no iniciados) veamos primero que significa una OPV.

Aunque no exclusivamente, si es de uso común este termino para referirnos a la puesta en el mercado de las acciones (totalidad o parte) de una compañía mercantil. Es decir, el capital que poseen unos determinados accionistas se pone a la venta en un mercado bursatil. Con unas condiciones que se han de determinar previamente y mediante un folleto registrado en un regulador (la CNMV en el caso de España).

Las OPV pueden ser de una empresa cotizada o de una empresa que quiere cotizar. Y puede ser de la totalidad del capital o bien de una parte. Se destina normalmente un tramo a los accionistas minoritarios y otro tramo a los accionistas institucionales que, normalmente, tomarán una posición relevante en la compañía pasando a ser accionistas de referencia.

Es un instrumento común utilizado por los gobiernos para privatizar empresas públicas. Reservándose normalmente una posición mayoritaria de control sobre la nueva empresa cotizada.

Son muchos los actores que participan en estas operaciones, ya que las comisiones suelen ser suculentas, sobre todo para los colocadores, es decir,  aquellas entidades que hacen de intermediarias entre la compañía y el futuro tenedor de la acción.

Las OPV son un instrumento de financiación importantes para los gobiernos, ya que suelen realizarse sobre empresas monolopisticas, con lo que suelen ser operaciones con sobre-demana o lo que es lo mismo la demanda supera con creces la oferta realizada. Cuando esto ocurre, se recurre al prorrateo, es decir, se distribuye proporcionalmente la oferta inicial en función de la demandada. Adjudicándose a cada petición un tanto por ciento paritario sobre la cantidad solicitada.

Estas son a grandes rasgos las características de esta operación financiera. No confundir con las OPS u Oferta de Suscripción, ya que esta se realiza sobre una ampliación del capital de la empresa y supone la entrada de dinero a la tesorería de la compañía frente a la OPV, que supone la entrada de dinero en la tesorería del vendedor.

Volviendo a la que en estos momentos está en marcha sobre la compañía que es actualmente el primer operador aeroportuario del mundo, la semana nos ha deparado un reguero de noticias muy interesantes y  alguna de ellas me gustaría analizar.

De entrada en la publicidad que todos podemos oír, o leer, de esta colocación me resulta curiosa una frase: “Se prohíbe la distribución de esta información en los Estados Unidos, Australia, Canadá o Japón. La información contenida en la misma no constituye una oferta de valores para su venta en los Estados Unidos, Australia, Canadá o Japón.” Vaya. ¿La información no es valida para estos mercados? Uff. Pues en un país donde en el 2014 hubo 275 OPVs (IPO en inglés), 222 en el 2013 o en lo que va de año ya tenemos 17 compañías saliendo a mercado, no poder ofertar tu salida pinta que las regulaciones no son equiparables, y dada la experiencia de uno y otro mercado es evidente de cual deberíamos ser espejo.

IPO USA

Por otra parte hemos sabido que “ante la gran demanda que ha recibido el ofertante” la horquilla de precios de la colocación ha subido y el rango se sitúa entre los 53€ y 58€. Vamos que el precio mínimo actual es el que se ofertó en un principio como máximo, y con el que habían solicitado entrar grandes institucionales como FCC o Corporación Alba, los cuales, tras la modificación, han decidido no acudir.

Esto debería ser una señal de alarma para los minoritarios, estos acuden normalmente sin evaluar los datos de la compañía. Lo que equivaldría a decir que especulan, no invierten. Sin embargo los grandes inversores si que se han mirado los números y, se sobre entiende, que sus equipos de análisis han valorado balances y PYG, otorgando a sus estudios un precio objetivo razonable de entrada en la compañía. Si la nueva banda no les encaja y retiran su oferta es por que creen que el precio es caro. Y un principio de prudencia en el inversor debe ser intentar siempre comprar barato.

Esto no quiere decir que en los primeros días el valor sea cual sea su precio final de colocación no se dispare. Muchas operativas de especulación acuden a estas operaciones con la finalidad de salir en los primeros momentos, sabiendo que se producen  avalanchas de compras de aquellos que se quedan fuera de la colocación inicial. Pero el criterio de prudencia debería ser una máxima para el inversor no profesional.

Salvando las distancias, miren lo que ha ocurrido tras la colocación de la empresa Odigeo, una de las OPV más importantes del 2014:

Gráfica Odigeo

Ya en su debut casas de análisis advertían de que el precio de salida era excesivo. Maximizar el precio de la OPV beneficia al propietario de las acciones y a las entidades colocadoras que cobran un buen porcentaje por su labor. No acabo de entender para que sirve tanta regulación y tanta burocracia en registrar un folleto dando los datos de la oferta para que apenas 6 meses después los accionistas que acudieron a ella perdiesen un 90% de su valor. ¿Nadie investiga los datos con los que se elaboró? ¿Es un puro trámite irrelevante? Es más ¿Alguien se hace responsable de lo acaecido? Para ello mejor sería el modelo Drachten (del cual escribí hace unos días).

No es el único caso. El MAB está lleno de bonitos cadáveres de esta manera de hacer las cosas. Al final, es fácil averiguar el motivo: interés de parte en colocar “el muerto” entre los pequeños accionistas que ingenuamente creen a pies juntillas que la salida se hace con un precio de valoración de la compañía en justos términos y, sin embargo, se ha demostrado en muchos casos que la realidad es que se han colocado masivamente paquetes de deuda o exit interesados de parte del capital de la compañía.

Como solemos decir por aquí: prudencia. Déjense asesorar por profesionales que velen por su interés y les aparten de cantos de sirena.

Feliz día.