Sold me out, for chicken change (yes you did!) | Told me that they, they had it all arranged | You had me down, and that’s a fact | Now you punk, You gotta get ready | For the big payback!” – The Payback, James Brown

¿Se acuerdan de la prima de riesgo? ¿Qué les suponía? ¿Qué ascendencia tiene hoy sobre nuestro dinero?

Recordemos que la prima de riesgo es la diferencia en el tipo de interés que a un inversor se le paga por asumir una inversión menos fiable que otra.

En nuestro mundo, la rentabilidad sin riesgo son los bonos del Estado a 10 años vista y, en concreto, en Europa el gran activo sin riesgo son los bonos alemanes que, como saben, rentan en negativo. El resto de países de la zona euro miden su riesgo en contraposición a éste.

Así, la prima de riesgo no es más que una medida de comparación: cuanto más he de pagar con relación al activo libre de riesgo (el Estado).

Pero, ¿cuál es el precio de las cosas? ¿Cuánto vale un dólar? ¿Cuánto vale una casa? Y también, ¿qué significa ese valor?

Más allá del afectivo, las cosas, por si mismas, carecen de valor. El valor que se les da es la suma de un conjunto de factores que permiten la transmisión de esa propiedad y el común denominador en esos factores es la comparación.

Que mi casa valga más que la tuya no lo determinará el apego que le pueda tener ni siquiera la comparación de quien de los dos siente más por su casa. Lo dará la suma de las distintas circunstancias: zona, metros cuadrados, etcétera.

Una vez fijado el valor es cuando nos atreveremos a afirmar si el precio es caro o barato.

La prima de riesgo nos permite fijar ese valor en los activos del mercado.

Para el cálculo de la prima de riesgo tenemos en cuenta, entre otras variables, la tasa de interés del activo libre de riesgo que, como saben, rentan hoy en negativo.

De este modo, no es de extrañar que ya no sólo Estados sino que también empresas puedan emitir deuda con intereses nominales negativos. Es decir, sus acreedores les pagan por su deuda. Inaudito (ver noticia asociada a Henkel y Sanofi).

Pero cuidado con el posible boomerang cuando los tipos suban.

Y, a su vez, la prima de riesgo es un factor determinante en los procesos de valoración de las compañías pues permite conocer el coste de los recursos financieros empleados por éstas para llevar a cabo su actividad, es decir, el coste de capital.

Dicho coste de determina sumándole la tasa libre de riesgo a la prima.

Conocido el mismo podremos saber qué rentabilidad mínima debe la empresa devolver a sus inversores, determinar la estructura financiera y decidir, por ejemplo, cómo obtenemos el dinero necesario para acometer nuevos proyectos bien con inversión bien con deuda.

Por lo tanto, el asunto es todo menos trivial. Y la afectación de la política monetaria en el valor de los activos es, al menos, importante.

La diferencia existente entre (primer gráfico) los beneficios según los estándares contables establecidos (GAAP) en USA para las empresas son bastante inferiores a las ganancias publicadas en base a otros factores (non-GAAP) lleva a considerar que los beneficios de las empresas no han sido la causa principal de las subidas en bolsa.

Esa minoración en el riesgo de las compañías debida a la afectación directa de la represión financiera (tipos negativos) en la prima de riesgo que, como hemos visto, permite determinar la valoración financiera de las empresas es la principal causa del alza de los activos en bolsa.

Esto es lo que muestra el segundo gráfico que muestra los diferentes responsables de los movimientos de las acciones: 9% los beneficios de las compañías, 17% las alteraciones en sus múltiplos y un 92% las modificaciones en la determinación del riesgo).

Este es el motivo que lleva al Deutsche Bank ha afirmar que las políticas de los bancos centrales son las responsables del 40% del rally alcista del S&P500.

Con todo esto, la subida de tipos se hace, aunque deseable, más difícil pues los bancos centrales temen las consecuencias negativas que el retiro de sus estímulos puede tener en los mercados.

Escenario complicado en cuanto a la determinación de si el mercado está caro o barato.

Los bancos centrales y su volatilidad han venido para quedarse. Así que son un factor más para la determinación de las estrategias a seguir.

Tengan paciencia, hagan los deberes y sean fieles a sus objetivos, a su sentido del riesgo y sus diferentes plazos temporales.

Fuente de la imagen: es.123rf.com