Asset managementasset allocation, Distressed securitiesPrivate Banking, Arquitectura abierta de productos… Pero, ¿ganaré dinero? Pues no lo sé pero ante los amigos “fardará” un montón si su asesor le habla con estas palabrejas.

Si no lo tienen, les recomiendo el libro de Juan Ignacio Crespo: Como acabar de una vez por toda con los mercados.  Me permito la pequeña licencia de utilizar uno de sus párrafos : ” Esta inclinación a verlo todo más complicado de lo que es, se ve normalmente reforzada por la utilización de las diferentes jergas profesionales, que se elevan como una formidable barrera de entrada para que los intrusos no se cuelen en el reducto de los instruidos…” 

Vaya por delante que en este artículo soy parte interesada. Lo soy por que me gano la vida siendo gestor patrimonial y trabajando para Qrenta AV. Y digo todo esto por que últimamente veo que las instituciones de inversión o las divisiones de banca privada de las entidades financieras utilizan un lenguaje muy rimbombante pero que, en el fondo, oculta estrategias poco claras para el fin de la inversión.

Me veo habitualmente con clientes de muy diversa condición. Los hay que entienden perfectamente el mundo de la inversión y los hay que, simplemente, entienden que tienen unos ahorros que son el esfuerzo de muchos años de trabajo y que quieren poco riesgo y algo de rentabilidad. Tan simple como eso.

Me pongo en este último caso pues es el mayoritario de este país (más de 800 mil millones en depósitos demuestran el tipo de ahorrador que nos encontramos) y me imagino la cara que ponen si les digo: “no se preocupe Ud., en esta entidad trabajamos con una arquitectura abierta. Lo primero definiremos un asset allocation para luego establecer una cesta de fondos …”

Chino mandarín es poco. Y créanme que muchos en esta industria funcionan así. Cuanto menos claro esté mejor. Recuerden que a las acciones preferentes las pasaron a llamar “participaciones preferentes” , quedaba más in.

Qrenta AV no ha inventado nada. Simplemente ha apostado por el sentido común que es una cosa que los financieros a veces desmerecemos: el cliente tiene ganar dinero. Y a esto le ha puesto una etiqueta también muy comprensible: la Renta Futura que no es otra cosa que poder decirle al cliente hasta lo que va a ganar.

Los más puristas del sector dirán que eso es imposible. Pues no señores, es posible. La banca, después de todo lo que ha estado haciendo estos años y las múltiples colocaciones de productos llamémosles “tóxicos”, sacan ahora un producto que le denominan ” Fondo de Rentabilidad Objetivo“. Que no deja de ser  una cartera que permita asegurar una rentabilidad.

Pero, ¿cómo se puede asegurar una rentabilidad en una cartera de un fondo? Pues muy sencillo: con activos de renta fija.  A esto en el 2011 Qrenta le denominó RENTA FUTURA, es decir, trabajar para generar rendimientos ciertos en un vencimiento cerrado, utilizando cesta de activos (dilución de riesgo) con una vida media que gire entorno a la fecha de vencimiento y empaquetándolos en vehículos (fondos o Sicavs) de tal manera que, cualquier ahorrador, pudiese acceder a ellos fuese cual fuese su capital.

Y créanme que no es lo mismo crear “una cesta de activos de renta fija” que una “cesta de fondos“. Los primeros son activos que normalmente tienen un valor entre 50 mil  y 100 mil euros, con lo que se hace de difícil acceso para el pequeño ahorrador. Pero es que, además, una vez adquirido no tiene más coste que la custodia bancaria, tiene un vencimiento y un pago periódico de cupón. O sea, podemos saber el rendimiento.

Mientras que una cesta de fondos tiene un coste anual de gestión individual en cada uno ellos, amén de comisiones de éxito, penalizaciones de salida o de entrada (pudiendo llegar a tener comisiones en cascada). No suelen tener fecha de vencimiento ni la mayoría pago de cupones regulares. Además, de desconocer en gran parte de ellos  de su rentabilidad final.

Si queremos generar confianza entre el público al que nos dirigimos hagámoslo fácil: lenguaje comprensible y mensaje claro.  Un público mayoritariamente acostumbrado a “comprar” producto bancario debe notar desde el primer momento que hay otras maneras de hacer las cosas y ha de ser, claro está, a mejor.

Disfruten del día.