We need to increase the transparency of shadow banking markets so that authorities can monitor for signs of excessive leverage and unstable maturity transformation outside regulated banks.” – Janet Yellen

El punto de partida es sencillo. ¿Porqué le he dejar el dinero al banco para que lo use a su antojo? ¿Porqué he de alimentar un sistema del que no me siento partícipe? Queremos ser los protagonistas en nuestras decisiones financieras. Tomar el mando. Escoger qué o a quién impulsa nuestro dinero y asumir nuestros propios riesgos. Es decir, nos saltamos la contratación de depósitos para ir directamente a la fuente en donde nos convertimos en actores principales del sistema financiero. En accionistas y propietarios o en acreedores o deudores.

Dicho así, es atractivo y legítimo siempre y cuando no olvidemos que el ejercicio de cualquier derecho tiene implícita la asunción de responsabilidad: método o estrategia, consciencia y coherencia. Aplicado al mundo de la inversión en value, esto es, en empresas en cualesquiera de sus fases significa identificar al equipo gestor (fundador y directivos), evaluar su compromiso con el proyecto, conocer y comprender el negocio en sí para posteriormente analizar sus estados financieros e intentar imaginar (proyectar) el crecimiento que pueda tener. En caso contrario, si no se quiere hacer este ejercicio, lo mejor es volver al depósito.

A esta actividad en la que somos nosotros los que bien prestamos directamente nuestro capital bien nos hacemos co-propietarios de un negocio para impulsarlo con nuestro dinero lo denominan shadow banking y es tan antiguo como el ser humano.

Wikipedia lo define como el conjunto de entidades financieras, infraestructura y prácticas que sustentan operaciones financieras que ocurren fuera del alcance de las entidades de regulación nacionales. Incluye entidades como hedge funds, fondos del mercado de capitales y vehículos de inversión estructurados (SIV por sus siglas en inglés). en el sector del shadow banking se incluyen entidades «como las socimis en el mercado inmboliario, los business angels, el crowdfunding o crowdlending, los fondos de capital riesgo, los fondos cerrados que están levantando firmas para que las pymes accedan al capital, o incluso a los hedge funds».

Como no puede ser de otra manera, todo aquello que no esté regulado, es competencia ilícita y es un peligro para el sistema. Como si la regulación fuera la salvaguarda que debiera ser.

El Banco Central Europeo en un reciente informe alertó sobre el riesgo de estos actores para la estabilidad del sistema financiero debido a su constante crecimiento tal y como puede verse en el siguiente gráfico en donde observamos que los activos proporcionados por estas vías alternativas de financiación han llegado a los 22 billones a junio de 2014 (el doble que hace una década):

Shadow Banking en la zona euro

Shadow Banking en la zona euro

Los argumentos que esgrime el BCE para vigilar la actividad de la banca en la sombra y evaluar su vulnerabilidad es el probable contagio que tanto la banca como la economía real pudieran tener como consecuencia de los problemas que pudieran surgir en dicha actividad.

Vincular el auge de la banca en la sombra con la reciente crisis financiera es un velo muy preciado para los que no quieren ver. El ser humano ha mudado tanto en su individualidad como en sus relaciones sociales y todo cuanto ocurre hoy en día es consecuencia de ello. En esta nueva realidad el individuo reclama más protagonismo y más decisión, quiere tener conciencia de su participación vital y ésta, insisto, no puede ni debe ejercerse si se desprecia la quota obligada de la responsabilidad. La consciencia que la deuda obliga.

Por este motivo, en el informe Capital Markets 2020 elaborado por PwC podemos ver la siguiente y contundente respuesta acerca de la opinión de cómo evolucionará la banca en la sombra hasta 2020, qué porcentaje de los activos financieros ocupará:

Shadow banking en 2020

Shadow banking en 2020

El mundo de las dualidades en que nos hemos criado debe pasar a mejor época. No es banca sí o no. No es bolsa o tocho. Precisamente en la conjunción y compatibilidad de las posibilidades está el equilibrio del sistema. El lugar común en el que todos nos encontramos y en el que nos sentimos cómodos.

Así como hoy ya son pocos los que niegan la necesaria digitalización de los servicios, la necesidad de tener un ecosistema de financiación no bancaria debe ser también innegable. Javier Méndez Llera en su artículo “Problemas estructurales y cultura financiera en las Pymes” señalaba con tercer aspecto de mejora para las pymes españolas la necesidad de diversificar las fuentes de financiación. “El diálogo – aduce- no hay crédito-no hay demanda solvente de crédito debe terminar, pero, para ello, la pyme ha de buscar las vías de complementar su fuente de financiación tradicional con otras que ofrecen los mercados de capitales.” (ver artículo)

Los mercados de capitales, como ejemplo nuestro Mercado Alternativo Bursátil (MAB), sirven para subsanar dos necesidades de las pymes españoles y a las que también alude el sr. Méndez en su artículo: ser más grandes e internacionalizarse. Así como los mercados de deuda están sirviendo a nuestras empresas para conseguir la financiación necesaria para acometer un proyecto determinado a través del project bonds (ver artículo). Emisiones de las que su entidad financiera no le hablará pero que, estoy convencido, se encontrará en sus fondos de inversiones o planes de pensiones.

Hoy han vencido 177.000 millones en depósitos. Nueva oportunidad para escoger el modelo de país que queremos.


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