Vaya mérito. Han salido en tropel las entidades bancarias nacionales a pavonearse del éxito conseguido, al aprobar todas los famosos test de estrés a la banca europea. Igual que en 2009. Todo Ok. La única diferencia es que la broma nos ha costado no menos de 100.000 millones de €.

Claro que, además, hay que tener en cuenta, que poco tiempo antes de que finalizara el año 2013 (fecha en la que se cerraba el estudio), el gobierno de España, por obra y gracia del Ministerio de Economía, cambió la no despreciable cifra de 30.000 millones de € de un concepto de “crédito fiscal” a “capital máxima solvencia”,  es decir, comprometió ese dinero de los presupuestos generales para aumentar la solvencia bancaria. Según indica hoy GurusBlog, ese regalo ha subido un 2% la valoración media del Tier1 en el análisis a la banca española. Vamos, que les ha ayudado a aprobar en cualquier tipo de escenario a costa de comprometer un 3% del PIB por Real Decreto.

Algunos analistas cifran en 200.000 millones la cuenta total de la broma de la re-estructuración bancaria española. Probablemente sea la más aproximada. De hecho, en 2009 ya se preveían unas colosales pérdidas dado el importe total de exposición de la banca al crédito promotor: 315.000 millones de € . Y recuerden que en los test del 2009 las necesidades estimadas de capital eran: 0 €.

Ahora, una vez asumido por parte de todos de gran parte del agujero creado al calor del “no riesgo”, se vuelve a considerar que la banca nacional está alejada de grandes peligros, aún incluso en escenarios negativos. Sin embargo, en el análisis de la información aportada, se puede extraer un dato que, al menos a mí, no me deja nada tranquilo: la exposición a deuda española por parte de la banca autóctona es de más de 230.000 millones de €. ¿Hemos vuelto a caer en la percepción del “no riesgo”?. ¿No estamos otra vez ante un escenario optimista y valoramos estos activos como exentos de riesgo?

El escenario estresado que se contempla habla de perspectivas económicas desfavorables (no han contemplado ni un escenario deflacionario), pero no contempla una nueva crisis de deuda estatal. Parece que hemos olvidado lo ocurrido no hace más de 2 años. Y no sería descabellado pensar que cualquier chispa en alguno de los periféricos volviese a hacer arder la llama del resto. Haciendo un símil de actualidad: podemos tener el brote controlado pero no erradicada la enfermedad.

No es fácil encontrar opiniones contrarias entre la prensa generalista e incluso en la especializada. Lamentablemente, el oligopolio bancario tiene mucho poder. Las editoriales están bajo mínimos y, constantemente, tienen que reconducir su situación con negociaciones o reestructuraciones de deuda. Esto les merma imparcialidad. Es comprensible ya que nadie suele morder la mano que les da de comer.

Miren los ejemplos:

Ni una pequeña crítica al resultado. Es más, en el momento que escribo esta entrada, las bolsas y principalmente los valores bancarios caen con fuerza. La mayoría de estas páginas se preguntan el motivo de la caída con los excelentes resultados obtenidos. Igual, esto debería darles una pista que no es oro todo lo que se nos quiera hacer relucir y, hasta es posible, que los inversores no vean tan claro que toso sea color de rosa.

De hecho, si quieres encontrar alguna voz que discrepe de la mayoría dominante, debes rebuscar entre aquellas publicaciones que, probablemente por su menor tamaño, no tengan dependencia económica de la banca y tengan una libertad mayor para poder no comulgar con las tesis oficiales.

Como siempre es recomendable buscar múltiples fuentes de información para poder generarse la propia. Y, sobre todo, como solemos decir, no realizar inversiones al calor de las noticias de prensa, sino que éstas deben estar orientadas a un fin y asesoradas por profesionales independientes.

Es su dinero conseguido bajo su esfuerzo. No se lo de a cualquiera.

Tengan un magnífico día.