Estos días vuelve a estar presente en las primeras páginas de la prensa, tanto nacional como internacional, la fiscalidad. En España, por que se está acabando de perfilar la enésima reforma de la misma y en Europa por el denominado “Luxembourg Leaks” que afecta al mismísimo presidente de la comisión europea.

Qué decir de nuestro sistema fiscal. Cuántos años hay que esperar al último Boletín Oficial del Estado del año para averiguar si entre algunas de las leyes de acompañamiento de los Presupuestos Generales del Estado, o en vaya Ud a saber dónde, a última hora, se introduce una modificación que afecta vaya a saber a quién y cómo esta le va afectar. Al más puro estilo ruleta rusa.

Es un sistema poco fiable, donde las reglas del juego varían constantemente y no existe una estabilidad jurídica que permita una mínima confianza a aquellas empresas que deseen invertir en el país.

Leía estos días que, en España, es muy difícil tener un interlocutor válido a la hora de poder contactar con la administración pública, por parte de grandes empresas que desean establecerse en nuestro territorio. De hecho, ha habido posibilidades de establecerse en España por parte de grandes compañías que, por este motivo, han desestimado hacerlo e irse a aquellos países donde el marco jurídico ofrece al menos una estabilidad y una posibilidad de negociación con interlocutores de primer orden.

A este respecto les aconsejo la lectura del libro de Jordi Molins, Confidencias de un especulador“, y sobre todo, los capítulos  que hacen referencia a sus reuniones junto a representantes de grandes inversores internacionales con altos cargos del BCE o de la CNMV: Funcionarios de segundo orden que se limitaban a “leer” comunicados y poco dados a poder entablar negociaciones para llegar a un acuerdo que satisficiera a ambas partes.

Es políticamente incorrecto en estos tiempos,lo reconozco, pero no es lo mismo el españolito de a pie que la multinacional que quiere venir a establecerse en nuestro territorio. El españolito primero se “beneficia del sistema tributario” y segundo no tiene muchas posibilidades de eludir al fisco, mientras que la gran empresa puede perfectamente establecerse en otros países “tax firiendly”. Primero, porque interpreta que es contribuidor neto al sistema y segundo por que tiene todas las posibilidades del mundo para ubicarse donde optimice mejor sus impuestos.

En este punto hay mucha demagogia. España es por naturaleza un país de defraudadores. Y no se me caen los anillos por expresarlo. Está más que cifrado que la economía sumergida es un 20% del PIB del país. Y es el profesional que te cobra sin IVA, el local que está bajo módulos y tributa por menos de lo que debería hacer, el chapuzas que mientras cobra el subsidio hace remiendos en “b“. El chocolate del loro dicen algunos. Sí, pero un chocolate que asciende a 200.000 millones de €. Y sí, es cierto, aquí hay defraudadores, comisionistas, mangantes de toda estirpe, pero también su vecino y el mío a los que todos les ponemos nombre y apellidos.

¿Es ilícito que quien genera cientos de miles de puestos de trabajos y por tanto riqueza en medio mundo intente “optimizar” sus impuestos? Yo creo que si se hace en los entornos legales es de lo más lícito. Y si no se considera ético o moral pues quién ostenta el poder que lo cambie.  Lo “peor” que puede pasar es que esta empresa se deslocalice y se vaya a sitios donde encuentre más facilidades.

Esto no es una incitación al fraude, es una incitación a la competencia fiscal. Esta competencia hace que los receptores tengan que ser más escrupulosos a la hora de gestionar ingresos y gastos. Así se evitan mani-rotos con el dinero de los demás. Siempre está el recurso de aumentar los impuestos y el contribuyente decidir si le es propicio ese sistema y si tiene posibilidad de cambiar.

Pasó en Francia y es el modelo que proyectan los populistas de extrema izquierda en España: el expolio fiscal. Consecuencias: el contribuyente se deslocaliza y huye de este expolio. Al final la recaudación es 0 en vez de las montañas que sobre el papel pretenden recaudar estos grupos.

A raíz del supuesto “escándalo” de las negociaciones de las multinacionales con el gobierno de Luxemburgo algunos aprovechan para hacer un paquete completo e intentan mezclar churras con merinas. Que si los fondos domiciliados en Luxemburgo se utilizan para realizar operaciones de M&A sin tributar, que si los SIL o SICAVs utilizan Luxemburgo para que las grandes fortunas no tributen, etc.

Todo vale. Lo curioso es que cuando uno va a contratar un viaje y le dicen que le envían a unas “playas paradisíacas” todo el mundo corre a presumir de ello en su entorno, pero si uno tiene la suerte de tener la capacidad de enviar sus ahorros a “un paraíso fiscal”  lo oculta bajo siete losas para que nadie sepa de ello.  E insisto, no hablo de defraudar, hablo de optimizar, que no es ni remotamente parecido.

Impuestos hay que pagar, pero los razonables y adecuados para mantener un estado mínimo que no interfiera en el desarrollo económico de la sociedad, y pueda satisfacer con un mínimo de recursos y servicios a las capas más desprotegidas de la sociedad. No un derecho universal sea cual sea el estatus.No. aquellas personas que por circunstancias sobrevenidas en su vida necesiten de la colaboración de sus conciudadanos. Lo otro es parasitismo social del cual, lamentablemente, este país está repleto.

Tengan un buen día.